Ciertas voces en los últimos meses han comenzado a advertir de que, para cualquiera que tenga la opción de hacerlo, quizás éste sea el momento de empezar a vender sus bitcoins. Sobre todo, ahora que la criptomoneda creada por Satoshi Nakamoto ha tocado un mínimo de meses, en torno a los 6.500 dólares por unidad.

En el mundo financiero de hoy en día pocas preguntas puede haber más preciadas para responder que las siguientes: ¿cuándo es el momento de invertir en Bitcoin? O, ¿cuándo es el momento de vender mis bitcoins? Principalmente, el hecho de que no haya ningún activo que cuente con la volatilidad que tienen todas las criptomonedas en general y ésta en particular hace especialmente difícil anticiparse a sus siguientes movimientos. Por otro, su altísima valoración y la incógnita de cuánto puede llegar a valer lo convierte en un producto preciadísimo.

A continuación, comentaremos dichos análisis de las voces que se han alzado para tratar de entender si realmente es el momento de ir corto al Bitcoin y cómo se puede hacer. No sin comentar antes, por supuesto, que la inversión en criptomonedas y cualquier otro producto financiero es una actividad de alto riesgo y que, ante todo, se requiere mucha información y cautela.

Los análisis

Tal y como publicaba el diario financiero Bloomberg, uno de los medios más influyentes en el espectro económico, el descubrimiento de una estafa en torno a las criptomonedas en China puede ahondar en la caída del BTC y el resto de las criptomonedas. Según comenta el artículo de la publicación neoyorquina, la principal divisa electrónica había perdido un 50% de su valor desde su récord del año en 2019 en el mes de junio y podría ser que estuviese en una época en la que se avecinasen mayores caídas. Al parecer, dichas bajadas podrían llegar a poner el precio de las criptomonedas por debajo de los 4.000 dólares.

Por otra parte, voces individuales del sector económico y financiero como Mark Cuban también han hecho públicas sus ideas respecto a la primera criptomoneda de la historia. Para el multimillonario y dueño de los Dallas Mavericks de la NBA, el BTC es “muy difícil de utilizar, muy fácil de hackear, demasiado sencillo de perder, muy difícil de entender (y) demasiado complicado de valorar como activo”. También otras fuentes señalaron la aparición de la criptomoneda de Facebook como uno de los principales motivos en los descensos del precio del BTC en las últimas semanas.

Pero, por supuesto, no todas las voces expertas son del mismo tono negativo. En un artículo de Forbes, Mark Yusko, jefe ejecutivo y de inversión en Morgan Creek Capital Management, afirmaba que el precio del BTC entre 2020 y 2021 se dispararía “hasta los 100.000 dólares”. Impredecible, como decíamos.

La posibilidad de ir corto

Sin embargo, si uno tiene la determinación de abrazar la corriente más escéptica respecto al futuro de la divisa electrónica más importante del mercado, existen dos opciones. La primera es ser propietario de unidades o porcentajes de unidades de Bitcoin y venderlas en cualquier tipo de mercado de criptomonedas. Cosa obvia, el beneficio de la operación estaría en, bien haber comprado dichas unidades por un precio menor o, al menos, en evitar pérdidas más pronunciadas.

También hay que tener en cuenta que si uno quiere invertir dinero en posibles futuras caídas del BTC también existe la posibilidad de operar mediante brókeres online y productos derivados como los CFDs o los futuros. Dichos instrumentos permiten invertir tanto corto o bajo sobre cualquier tipo de activo financiero sin tener que guardarlos en propiedad, algo que siempre requiere un gasto de capital muy importante. Eso sí, también conllevan un riesgo mucho más grande, ya que las pérdidas (así como los beneficios) de la operación pueden ser mucho mayores al capital inicial invertido.

En resumen, las posibilidades dentro de la inversión de Bitcoin —ya sea respecto al futuro de este activo o en cuanto a las formas de llevarla a cabo— son numerosas. Por ello, cualquier decisión en torno a este activo deben ser especialmente meditadas, estudiadas y tomadas en frío. Y es que la misma característica única y que hace destacar tanto a las criptomonedas en general es la misma que las convierte en uno de los activos más arriesgados de los mercados: su impredecibilidad.

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